sábado, 26 de mayo de 2012













Recordando El Choconazo

Un gran logro después de muchos contratiempos: me recibí de Licenciada en Comunicación Social y esta es la entrega de mi título. Gracias a todos los que en estos largos meses me han acompañado.Gracias

Mi testimonio

Me siento no sé si protagonista, pero si partícipe  de esta historia, que es un pedacito de la historia de los trabajadores.
Intenté tomarme en  serio lo que dijo Juan XXIII al inaugurar el Concilio Ecuménico Vaticano II:eso de abrir la iglesia para que la evangelizara el Espiritu de la historia.Todos habíamos descubierto un poco más, que la Iglesia si quería volver a ser la Iglesia de Cristo, tenía que abrirse  a la Historia. Y lo que estaba pasando en el mundo y concretamente en América Latina nos reclamaba poner el cuerpo.
Personalmente quéría reencontrarme con el mundo del trabajo que había dejado cuando entré al Seminario, mediante  un aprendizaje  que venía principalmente  de los compañeros: la clase trabajadora que algunos sectores  de la Iglesia la consideraban  que habían desertado de la fe  porque luchaban por sus derechos.
Comenzando mi inserción, silenciosamente me encontré rodeado por hermanos  que necesitaban de mi y me ofrecían la riqueza de su experiencia de lucha. La ideología, que en otros momentos se convirtió para mí en una realidad, razón de ser de la práctica de los compañeros, y por lo tanto respetable. Ese  fue el punto de partida de nuestra fraternidad.´
Creo que eso es un valor del que tenemos que servirnos actualmente; dejando de lado las desconfianzas, pero siempre con espíritu crítico.En el acompañamiento mutuo, que nos hacíamos, descubrí el respeto por la fe que los compañeros cristianos ligaban principalmente al culto. Pero también descubrí el sentido  fundamental que tenía esa fe como paso a la liberación total.
Entonces el sentido de la Iglesia fue cambiando para mi, por el sentido de clase y de fraternidad. Fuí buscando los caminos para recorrer con ellos en esa dirección, que era la dirección de la Historia.
Por todo esto, creo que mi sentimiento principal en este momento es de gratitud a Dios y a los compañeros por haber participado de este episodio que cambio el sentido de mi vida.

PASCUAL SALVADOR RODRIGUEZ

viernes, 11 de mayo de 2012